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Infografías tipográficas

2 dic 2011

Siempre he sido un amante de las tipografías aunque desde hace tiempo, las tengo olvidadas. Últimamente, @rafatorres me ha devuelto la curiosidad por ellas y trasteando entre blogs de tipografías, como el genial I Love Typography, encontré infografías preciosas sobre la historia de las fuentes o su significado. Os dejo algunas, no tienen desperdicio.

(una rápida y comprensiva guía de las tipografías)

(lección de anatomía tipográfica)

(pesos de la helvetica como géneros de música rock)

(fuentes más comunes por sistema operativo)

(si las tipografías fueran bigotes)

(font-timeline: lo mejor de los últimos 20 años)

(clasificación tipográfica)

El ROI en social media

4 oct 2010

Este fin de semana tuve una conversación digital muy interesante con Yurena García-Hevia y Miguel Pereira sobre el ROI en social media. Se ha escrito muchísimo sobre cómo calcular el retorno de la inversión en campañas de Internet y también sobre toda la polémica que se ha levantado a su alrededor, así que me ha parecido un tema ideal para dedicarle un post.

calculo-roi-socialmedia

El ROI (return on investment) o retorno de la inversión es un valor porcentual que se calcula en base a la inversión realizada y los beneficios obtenidos, utilizado para calcular la viabilidad de un proyecto. Con el BOOM de las campañas en social media, este término ha pasado a estar en la boca de clientes y agencias de forma insistente. Vamos a analizar el por qué.

La fiebre del ROI

Es curioso e irónico cómo la fiebre por el cálculo del ROI ha estallado en social media y que el gran debate del sector sea “¿Cómo se puede medir el ROI en social media?”. Digo curioso porque los medios sociales tienen el mayor número de variantes métricas y mejor precisión que ningún otro medio; y digo irónico porque a ningún otro medio tradicional se le ha pedido medir el ROI de forma directa en la misma medida.

roi-fever-socialmedia

Antes de seguir profundizando voy a citar algunas de las palabras de Miguel en la conversación del pasado fin de semana, ya que creo que expresan con total claridad y desde la experiencia, la inexplicable fiebre por el ROI en social media.

Siempre el foco ha estado en la audiencia (nº de lectores, nº de visitas, tráfico de una calle, audiencia en GRPs…), y en ese terreno (en medición de audiencias) Internet es imbatible, pero yo he estado 5 años de Director de Marketing en EL PAÍS y jamás un cliente ha exigido que mi periódico le estime el ROI de su inversión a la hora de contratar la publicidad, sino la audiencia, el número de lectores que verán su página. Después, el cliente medirá el ROI en función de las ventas generadas por su inversión, y decidirá si vuelve a comprar publicidad o no. Claro que se puede medir el ROI, pero tiene que ser el cliente el que lo mida, no el medio. Si tú haces una campaña, inviertes tanto y vendes tanto, con esa información calculas el ROI, ya sea una campaña de venta directa en TV, en prensa o en social media. Y eso no es distinto en este medio.

Es cierto que las cifras brutas de respuesta directa son más bajas pero eso no significa que los ratios de respuesta sean peores, sino al contrario; pero la audiencia a la que llegas suele ser más pequeña. Por dos razones: 1. porque se llega a audiencias menos masivas, más segmentadas y cualitativas, y por lo tanto más reducidas, y 2. porque el acento se pone en el engagement, en la participación, en el diálogo bidireccional y reticular, no es la respuesta directa. Pero eso no significa que no se pueda medir el ROI. Lo que significa es que cada medio, cada soporte, vale para unos objetivos distintos, y exigirle la medición del ROI a social media en mayor medida que a otros medios me parece demagógico.

Yo no seré el mayor geek de social media de la historia, pero todo esto lo tengo clarísimo, porque este es precisamente el motivo por el que aposté por crear una empresa de “web 2.0″ hace dos años. Y creo que el haber pasado 10 años en medios tradicionales (periódicos, revistas y web), me legitima para opinar sobre esto. Y me sublevo cuando veo tanto debate acerca del ROI en social media porque me parece todo demagógico. Para mi, todo este debate representa algo de miedo a lo nuevo por parte del ser humano. En lugar de intentar comprender el medio y entender cuáles son las mejores métricas que me pueden ayudar a actuar en él, gran parte del sector se escuda en un término que la mayoría ni siquiera comprende bien para descalificarlo. Y lo que me preocupa es que a veces cuaja ese mensaje.

No creo que en cuanto a métricas exista un soporte más completo que Internet, tanto en diversidad (impactos, click-through’s, ratios de engagement, comentarios…) como en precisión (distribución por hora del día, por día de la semana, por zonas geográficas…) Cuando una empresa compra un circuito de quince marquesinas en Madrid, por un precio mucho más elevado que cualquier campaña en social media, no tiene ni idea de cuánta gente lo verá y menos cuánta gente reaccionará ante ella. ¿Creéis que Mango o Armani Jeans le pide el ROI al comercial de JC Decaux?

Estado actual del Social Media

Hace dos meses escribí un post sobre Social Noise comentando cómo veía el “sector” actual de social media. La cosa no ha cambiado. El intrusismo profesional, la falta de ética y de un séctor unificado, la falta de métricas y de buenas prácticas… En definitiva, la poca profesionalización del sector y todo el “cancamuseo” lleva a que, además de algo nuevo, sea un ámbito muy poco transparente hacia empresas y marcas que quieren invertir en él.

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La conjunción de estos dos factores, la falta de credibilidad y consolidación del sector junto con lo novedoso que es, llevan a que muchas marcas se agarren a todo tipo de sinsentidos desembocando en la situación que estamos viviendo ahora mismo.

Calcular el ROI en Social Media

Una gran diferencia del marketing tradicional frente al social media es el canal unidireccional frente al bidireccional y todas las nuevas necesidades y estrategias que vienen asociadas a este cambio. Ya no sólo se habla de tu marca en muchos más sitios sino que se habla de una forma descentralizada, con un impacto mayor y con la posibilidad de extender el mensaje de una forma más rápida y natural mediante el “boca-oreja digital”. También la integración más social y cercana de las marcas consiguen que se conviertan en friendly, como ya lo es Starbucks por ejemplo, y que los usuarios se decidan a ser embajadores de marca, que la lleven con orgullo. Las estrategia de community management sirve, entre otras cosas, para colgarse de la inercia comunicativa generada y solucionar todos los problemas asociados como la gestión de rumores o la resolución de problemas, dudas y conflictos.

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La segmentación siempre ha existido de forma más o menos precisa. Desde los horarios televisivos hasta la temática de ciertas revistas. Aunque en Internet se continuan utilizando estas técnicas, publicar en horas puntas de tráfico o buscar blogs cuya temática es afín a un público objetivo, la gran ventaja del social media es que se dispone de muchísima más información que los usuarios han aportado de forma desinteresada y natural, con la que poder jugar para hacerle llegar comunicaciones que realmente le interesan. La red social que más ha apostado por esto es sin duda Facebook.

Hay diferentes formas de medir el retorno de la inversión y cada una depende del objetivo del proyecto. Por ejemplo, si es una campaña que lleva a punto de venta con una conversión a corto plazo, la puede medir perfectamente el cliente analizando el aumento de las ventas. Si por el contrario es una campaña de branding es bastante más complicado.

Por un lado existen medidas cuantitativas, comunes a todos los proyectos, que reflejan de forma numérica qué se ha conseguido con una campaña de marketing. Normalmente los resultados son más bajos que en la televisión porque no se busca el impacto sino el engagement, la creación de una comunidad de personas afines que se identifican con la marca y estarán pendientes de nuevas comunicaciones y lanzamientos. ¿Qué es más efectivo: dos millones de impactos de los cuáles la conversión es muy baja o la creación de una comunidad con 10.000 personas afines a una marca dispuestas a seguir ahí y con una conversión muy alta? Las cosas están cambiando.

Los valores cualitativos son mucho más complicados de medir y aquí está la gran batalla del social media. Las herramientas de monitorización y reputación online, como Radian6 o Meltwater Buzz, están todavía muy verdes pero sin duda alguna son la gran apuesta en el campo de las métricas. Los esfuerzos se están centralizando en identificar los sentimientos de las publicaciones (positivo, neutro y negativo) acompañando cada una por una orientación de cómo de influyente es la persona que lo ha publicado, teniendo en cuenta una serie de factores que incluyen desde el número de followers hasta el número de comentarios por posts. Aún no existe ninguna que sea totalmente precisa, ni que mida bien la influencia (se basan sólo en datos cuantitativos) y dados todos los contenidos que se generan como privados en las redes sociales sólo recogen el pequeño porcentaje.

Al estar todo tan verde en el mundo de las métricas, cada agencia o empresa tiene sus propios procedimientos para medir el éxito de una campaña y nunca están centralizados en una única herramienta. A grandes rasgos se usan parámetros como: números crudos de visitas, views… para ver al volumen de gente que ha llegado; el feedback (comentarios, likes, retweets, posts…) para ver el número de gente que ha dado un paso más y se ha involucrado en la conversación… Y posteriormente se lleva a cabo un análisis más cualitativo donde se estima la influencia de cada una de esas publicaciones (con un método propio) al igual que el sentimiento de cada uno y el feedback conseguido. Por supuesto también se hace un análisis global con herramientas como Google Analytics para ver picos y valles en toda la campaña y los motivos de cada uno de ellos. Creo que bajar más en detalle sería inútil, “cada maestrillo tiene su librillo”.

Las campañas de venta directa son sin duda las más sencillas de medir, las que llevan a punto de venta, pero también las más complicadas para conseguir unos buenos números. Normalmente este tipo de campañas se vertebran con descuentos y cupones. Se pueden llevar a cabo de una forma tradicional, con un cupón físico, pero con el BOOM de los smartphones (iPhone, Android, Blackberry, Windows Phone…) es relativamente sencillo hacerlo de forma digital por medio de aplicaciones propias o usando plataformas muy orientadas a este tipo de acciones y con un público más receptivo y activo a las mismas, por ejemplo Foursquare. Aún así, independientemente de usar cupones digitales o físicos, es muy sencillo llevar a cabo el seguimiento y analizar el ROI.

Por supuesto, además del retorno directo de inversión hay otros retornos asociados a este tipo de campañas sociales: como el retorno del engagement donde los usuarios permanecen en la conversación una vez finalizada si se tiene una buena estrategia, no son “impactados” y luego se pierden; el retorno de la participación donde además de haber llegado a un usuario, le haces partícipe de una acción y ha salido beneficiado; y el retorno de confianza, donde sólo por haber llevado a cabo una campaña social y cercana, la marca gana confianza y fuerza, por lo que también estás haciendo branding.

Conclusiones

La fiebre por el ROI por parte de las marcas es una mezcla del miedo por lo nuevo, la desinformación y la falta de conocimiento por un medio como es el social media, la inmensidad de nuevas métricas que han surgido y la ignorancia de muchos profesionales que están a la cabeza del sector. Sin duda alguna creo que es algo que pasará, llegando a ser totalmente transparente para el cliente y unificado, siguiendo unos estándares, de cara al séctor, cuando existan herramientas que lo permitan. Hasta entonces, cada uno con su “librillo” :)

The colors of the web

1 oct 2010

En general me gustan las infografías pero cuando éstas tratan algún tema curioso o fuera de lo común, me vuelven loco. Es el caso de “The colors of the web”, un gráfico que divide a los grandes servicios de la red por colores, donde se muestra un claro dominio de las tonalidades azules y rojas, y confeccionando un ranking donde no existe un color dominante en los primeros puestos.

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Este proyecto me ha recordado en parte al Flickr Flow, la rueda de colores de Flickr que divide por estaciones. ¿Conoces proyectos similares?

denkenuber

Internet y la nueva era de los videoclips

29 sep 2010

Hace unos días, hablando con Ivan sobre la nueva era de videoclips que había comenzado con el vídeo The Wilderness Downtown de Arcade Fire, empezaron a surgir nombres de cantantes y grupos y a dibujarse un poco la evolución de los vídeos musicales desde su salto a la red hasta convertirse en webs interactivas con la última tecnología. Sin duda esto merecía un post :)

videoclip

De las televisiones a la Red

Los videoclips terminaron de saltar de la televisión a la Red principalmente por la aparición de la plataforma de vídeo más potente hasta el momento: YouTube. Si miramos los resultados anuales del servicio de vídeo de Google, podemos comprobar que los vídeos más vistos, con alguna excepción, son los videoclips. Dada la naturaleza de esta plataforma, poco a poco comenzaron a nacer “videoclips” más amateurs, utilizando las webcams del ordenador o grabaciones con móviles en directo, con la única intención de mostrar su talento. Era el comienzo de los jóvenes talentos de YouTube.

La siguiente evolución fueron los videoclips hechos por y para la Red, con un estilo muy remarcado y referencias a este universo digital lleno de curiosidades y “frikadas”. Creo que no hay duda de que el máximo exponente es OK Go! donde cada videoclip es una verdadera joya que contiene referencias al stop-motion, coreografías imposibles o rube golbergs, elementos con un alto porcentaje de viralidad. Por supuesto, este estilo ha sido copiado por una infinidad de grupos y marcas. Lo último que he visto ha sido el vídeo de Camper y la banda Klein, donde además promocionan la tecnología de pelotitas acolchadas que llevan los nuevos zapatos de la marca.

Otro tipo totalmente distinto de videoclip nacido por y para la web es Killing me de Robyn, que aprovecha la fiebre del 3D para hipnotizarnos con esta canción tan alucinógena. Por cierto, merece la pena darse una vuelta por su web.

No podía terminar este punto sin nombrar a MIA y su disco /\/\ /\ Y /\. No sé muy bien cómo describirlo… Probablemente sea el peor disco de M.I.A y uno de los peores de la historia, obra enferma de alguien que se ha perdido en la inmensidad de la red, pero el caso es que muchas de sus canciones van dedicadas a este universo digital, desde CAPS LOCK hasta The Message, con unos videoclips muy… originales.

Videoclips interactivos

Una nueva forma de videoclips son los interactivos. ¿Recordáis aquella web interactiva donde sonaba la canción “Soy tu aire” y podías “dibujarla” a medida que sonaba? Pues Broken Bells ha tomado este concepto de Herraiz y Soto para su video October, incluyendo elementos como el calidoscopio y las ecuaciones matemáticas. No está tan bien acababo como el original pero me ha parecido igualmente curioso.

broken-bells

Cada videoclip que es “creado” por un usuario se almacena (de hecho puedes interactuar para crear tu propio videoclip o ver los que los últimos que han sido creados). No sé qué harán con ellos pero sería curioso que el mejor vídeo acabase convirtiéndose en el videoclip definitivo de la canción.

Videoclips 2.0

Finalmente llegamos al último eslabón de la evolución, una iniciativa encabezada por Arcade Fire con “The Wilderness Downtowm”. Se trata de un proyecto pionero realizado en colaboración con Google y el guionista y director Chris Milk. Antes de decir nada, pasen y vean.

arcade-fire

El videoclip se genera a partir de los datos que introduces sobre tu ubicación, combinando a la perfección Google Maps y Google Street Wiew con una herramienta de dibujo diseñada ad hoc. También se han usado elementos HTML5 para generar una experiencia personalizada. La verdad es que el resultado es impresionante.

Otro proyecto, no tan espectacular pero igualmente chulo, es el de Lissie, la rebelación rubia del country, bajo el nombre Weather. En este videoclip puedes compartir tu ubicación con un Google Map y seleccionar los puntos que quieras, cercanos a tu posición. El videoclip se irá generando en base al tiempo (weather) que hace en los puntos que vayas señalando (soleado, lluvioso, nieve…). Impresionante.

lissie

¿Conocéis otros ejemplos sobre innovación en el mundo del videoclip en la red?

Spotify y la cultura ‘FREE’ de Internet

8 feb 2010

Hace tiempo que llevo queriendo escribir este post y viendo la reflexión/encuesta que hizo Juan hace poco me animé más aún. Internet se ha consolidado como un espacio ideal para encontrar recursos gratuitos. Vídeos como el de “copiar no es robar” describen perfectamente la filosofía de la Red, siempre que nos refiramos a ideas o trabajos. Cuando llegamos a servicios la cosa toma otra dimensión.

spotify

Ofrecer un servicio en Internet, con soporte diario y mantenimiento de la tecnología que lo hace posible, es algo bastante costoso y más si el servicio tiene éxito. Por ese motivo e intentando seguir con la cultura FREE de la Red, se introdujo el “factor publicidad”: ofrecerlo de forma gratuita (por lo menos la versión básica) con publicidad y permitir quitarla y disfrutar de toda su funcionalidad con una versión de pago. Es el caso de servicios como Flickr, Google Apps o Spotify. Voy a centrarme en este último para poner encima de la mesa mi caso y hacer una pequeña reflexión sobre la cultura FREE, que no sólo hace referencia a gratis sino a libre.

Premium

Hace tres meses que soy usuario premium de Spotify. ¿Por qué? Pues de primeras porque es uno de los servicios que más utilizo en mi día a día, me encanta y quería colaborar para que siga en pie. Si pago por servicios como Flickr que uso mucho menos o voy al cine y me gasto 10€ mínimo en una película malísima, ¿por qué no lo voy a hacer con algo que uso diariamente y encima me encanta?

Me hace gracia la gente que se queja por la publicidad. Que si cada vez hay más, que si se está volviendo insoportable… pero lo siguen usando. Pasa lo mismo con la televisión, las revistas, la radio… Nos quejamos (característica innata en los seres humanos) pero no los criticamos con tanta dureza, lo vemos como normal. Con Spotify ocurre lo contrario porque ha nacido en ese lugar sagrado y libro que es Internet. Obviamente a mí la publicidad me molestaba pero en vez de quejarme, estudié las ventajas que me aportaba la versión premium y decidí pagarlo.

Alternativas: Grooveshark

Obviamente hay alternativas a Spotify. Si no quieres pagar, no quieres esa publicidad y quieres escuchar música en la Red, puedes usar otros servicios y sin duda alguna la alternativa más potente es Grooveshark. Este servicio, con más tiempo que Spotify, cuenta con muchas ventajas frente a éste: no tiene anuncios de audio sólo pequeños banners, posee mucha más música porque la pueden subir los propios usuarios, es un servicio web por lo que es multiplataforma… Se preguntarán por qué no he pagado los 2€ de Grooveshark en vez de los 10 de Spotify. ¿Estoy tonto? Pues porque la utilidad de cada servicio dependerá de cada persona y la forma en la que quiera utilizarlo.

Yo veo Grooveshark como el piso de unos colegas donde vas con unas birras (2€) y coges la música que quieres, una música que no te aseguran que está bien etiquetada, grabada u ordenada además de no tener las últimas novedades al instante. Vamos, un poco desastre pero hay de todo. Donde tienes que tener un ordenador con conexión a Internet para poder escucharla y consumes recursos del navegador (aunque hay alternativas para evitar esto). ¿Lo visualizáis no?

Pues he pagado por Spotify, además de para aportar mi granito de arena a que el proyecto continúe, porque me ofrece un catálogo espectacular de música, perfectamente etiquetada y ordenada, y en alta calidad. Además puedo escucharla de forma offline y no sólo en mi ordenador sino en mi dispositivo móvil, el iPhone. Antes tenía muchísimos gigas de música en mi ordenador que sincronizaba de vez en cuando con mi iPhone. Ahora tengo (casi) todo en la red, organizado en listas que puedo compartir fácilmente y que se sincronizan con mi dispositivo móvil cuando lo conecto por WiFi. Además es uno de los primeros sitios donde se pueden escuchar las novedades. Para la música que no está (cosas que duelen como la discografía de The Beatles que espero que se solucione con el tiempo) utilizaré iTunes o incluso Grooveshark. Por si esto fuera poco se sincroniza a la perfección con Last.fm por lo que puedo utilizarlo para ver mi historial y recomendaciones, algo que ya están implantando de forma nativa.

La cultura FREE

La gente se ha acostumbrado a no pagar por la cosas y buscar/conformarse con alternativas, muchas veces peores, sólo porque son gratuitas. Creo que los nuevos canales de distribución, encabezados por Internet, han provocado un cambio en la forma de hacer las cosas y muchas, como los derechos de autor o la cadena de distribución, han cobrado otro sentido. En teoría, ahora los costes son menores y los beneficios mayores pero hay algunos que nunca aprenden o otros que no quieren aprender.

Nosotros, los power-users de la Red, tenemos que dar ejemplo. Yo comparto enlaces de descarga directa de series americanas porque no hay formas de conseguirlas por otros medios. Pago religiosamente mi cuenta megaupload para descargarlos pero me encantaría trasladar ese coste a un servicio que permitiera ver esos capítulos de forma rápida, algo como Hulu. Tengo hecho jailbreak en mi iPhone para usar aplicaciones no aprobadas por el App Store como el SBSetting o el Backgrounder, que sirve para ejecutar aplicaciones en segundo plano (algo totalmente necesario para sacarle todo el partido a la aplicación de Spotify), pero no para ahorrarme dinero bajando todo tipo de aplicaciones de la Red en vez de adquirirlas desde la tienda de Apple.

Conclusiones

El gran problema de la cultura FREE es que la hemos aplicado a todo lo relacionado con Internet, sean obras, ideas o servicios. Me parece genial que los proyectos hayan optado por el “factor publicidad” y ofrezcan alternativas: funciones limitadas y publicidad de forma gratuita; o ventajas y sin publicidad pagando. Ahora, no nos quejemos por algo que podemos usar de forma gratuita y paguemos lo poco que nos piden si realmente nos gusta el producto. Nos vemos en los comentarios.

Imagen por andersforsberg


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