Blogosfera, el patio de colegio de Internet
2 abr 2009
No pensaba escribir nada al respecto por aquello de “Don’t feed the troll” y ser fiel a mi firma “Es mejor ser rey de tu silencio que esclavo de tus palabras”, pero dado que se ha hecho eco en diversos sitios tomo la palabra y comento un poco mi visión de la jugada. Trabajo como Community Manager de Bitacoras.com, nombre pomposo que a fin de cuentas me responsabiliza, entre otras cosas, de la comunidad de esta red social.

Entré en este proyecto porque veo su potencial. Cada vez más gente está descubriendo la red social, utilizando el buscador de blogs, picándose en los rankings y enganchándose al agregador. Estoy atento a los nuevos blogs que ganan peso en este último y si veo alguno que recibe votos o alcanza portadas, y no está registrado, contacto con los bloggers que hay detrás para invitarles a que lo hagan. Les comento las ventajas y me pongo a su entera disposición. Envié un correo de ese estilo a la gente del Manifestómetro.
Premisas
Antes de profundizar más creo que hay que dejar claras dos definiciones: spammer, he sido tachado como uno, y la troll, he acusado a uno de serlo. Spammer es la acción de enviar spam o correo basura, es decir, mensajes no solicitados publicitarios y enviado en grandes cantidades que perjudican de alguna o varias maneras al receptor.
Un troll de internet es una persona que solo busca provocar intencionadamente a los usuarios o lectores, creando controversia, provocar reacciones predecibles, con fines diversos, desde el simple divertimento hasta interrumpir o desviar los temas de las discusiones.
Incidente
Soy de pensarme las cosas dos veces pero en este caso ni lo pensé. Recibí una respuesta totalmente fuera de lugar, burda e impertinente, con joyas como “Si a ustedes les viene bien, pueden ir arrodillándose. Y tranquilos, que les avisamos antes del final.” y un final de circo, “Cualquier problema o sugerencia serán debidamente ignorados. Aire.”
Después de releerlo por segunda vez, se me hinchó la vena y respondí con muy mala leche, pueden verlo todo en este post. La verdad es que fue enviarlo y arrepentirme. Claramente estaba buscando provocación y había conseguido que entrara en su juego. Tal y como dije en sus comentarios, no iba a decir nada más al respecto, no quería revolcarme con todos ellos en su propia mierda.
El patio del colegio
En Blogoff han publicado un post muy interesante con el que estoy totalmente de acuerdo en el planteamiento general pero no comparto para nada que a este tipo de personas se las tache de “escritor brillante”. Creo que lo más sencillo del mundo es criticar por sistema, carece de valor. Me gustó lo del patio de colegio y quería compartir algunos perfiles que veo en la blogosfera.
- Empollones repelentes. Niños que sacan muy buenas notas porque sus padres son ricos, o porque su madre da clase en el colegio, o porque se pasan el día estudiando pero que en cualquier caso, sienten la imperiosa necesidad de mirarte por encima del hombro, estando obligado a escuchar, aceptar y venerar lo que dicen. Por supuesto en la blogosfera estos son los gurús.
- Rebeldes incomprendidos. Niños con ganas de ir en contra del sistema. Piensan muy bien las cosas, muchas veces son auténticos eruditos, y saben expresarse perfectamente porque es lo único que quieren: transmitir. Pueden ser más o menos respetuosos pero al haber pensado las cosas saben de lo que están hablando. En la blogosfera son todos esos bloggers ácidos y tajantes que critican con ironía inteligente la actualidad.
- Sociables hiperactivos. Niños que rebosan vitalidad. Se meten en mil proyectos: que si el equipo de fútbol, que si clases de guitarra, que si club de informática… Su misión en el patio es pasarlo bien haciendo pasar bien a los demás. No son los que sacan las mejores notas y aunque no prediquen su conocimiento a los cuatro vientos, saben lo que hacen. Son los típicos niños que unen pandillas porque no tienen enemigos, salvo los envidiosos. En la blogosfera son los blogs que sólo quieren comunicar, entretener e incluso enseñar, de una forma sana y basada en el respeto. Normalmente crean una fuerte comunidad alrededor.
- Amargados tocahuevos. Niños que por múltiples carencias, todo tipo de complejos de inferioridad y la incapacidad para ser felices, sólo saben tocar las narices al resto. Suelen potenciar sus habilidades para el mal general: el cansinismo para marearte, la altura y fuerza para robarte el sandwich… Es su pasión y por lo tanto dedican todo su tiempo libre a ella. En la blogosfera este grupo equivaldría a los trolls.
- Chaqueteros interesados. Niños que juegan a dos o más bandas. Si estás con una pandilla dices unas cosas y si estás con otra, otras. Pueden hacerlo por muchos motivos, desde intentar no quedar mal con nadie hasta para conseguir algo a cambio. En la blogosfera se tratan de blogs, normalmente comerciales, que sobreviven vendiéndose y no mojándose.
- Visto y no visto. Niños que no molestan pero que tampoco aportan mucho. Pasan totalmente desapercibidos y aunque tengan buenas intenciones su falta de constancia, el ser muy reservados o simplemente su predilección por la mediocridad les hace pasar sin dejar huella. En la blogosfera son bloggers que no sabían qué hacer y empezaron un blog. Actualizan de Pascuas a Ramos y los acaban abandonando.
- El resto del mundo. El resto de bloggers.
Conclusiones
La blogosfera es un patio de colegio, un lugar cerrado donde todo se mueve por pandillas y el respeto y amiguismo ganado por el tiempo compartido. Mi posición en ella con PisitoenMadrid es la de entretener a la gente, compartiendo las cosas que me gustan y que voy encontrando. Mi posición en Bitacoras.com es la de escuchar a la comunidad y enseñar el potencial que le veo a este proyecto. Hay gente que lo ve y los que no, pues a otra cosa.
Por supuesto el patio no es muy grande y a veces te topas con algunos niñatos impertinentes y otras veces con verdaderos trolls de Moria. No es la primera vez que tengo una “experiencia cercana a un troll”, ni será la última, pero poco a poco voy mejorando mi templanza. Aunque la próxima vez me pille con la guardia baja, como en esta, recurriré al silencio, sin duda alguna lo que más le duele a los trolls. Menos mal que sólo son instantes y el resto del tiempo estás arropado por sociables hiperactivos, criticado por rebeldes incomprendidos y visitado por el resto de la blogosfera.




























