Este pasado martes 25 de Marzo fuímos invitados directamente por la artista, en este caso Irene Shams, al Café Berlín para escucharla cantar. El caso es que empezaba tarde, era martes pero bueno... ¡Era una invitación! Finalmente fuímos. Al llegar al lugar, paso por ahí todos los días y no sabía que estaba, nos encontramos con que la "sala" era un segundo piso y en un sitio bastante antiguo.

Nos recibió un puerta que nos dejó pasar libremente. Subimos las escaleras y nos encontramos con una "sala" muy pequeña (cabríamos 30 personas y pegadísimas al escenario) y bastante cutrilla. Tenía un aire antiguo, una historia, que le daba un toque especial, magia que se desvaneció en un segundo. Nada más entrar saludamos a la cantante, nos presentamos y nos sentamos en primera fila. Pedimos unas cervezas y al poco tiempo empezó a cantar Irene Shams acompañada por Horacio Icasto al piano. La verdad es que la chica tiene muy buena voz pero no sé si sería por el repertorio que utilizó o el equipo de sonido del lugar pero no me transmitió casi nada. Eso sí, me encantó ver a Horacio tocando el piano. ¡Todo un maestro!

Las cervezas llegaron casi a mitad de la actuación. Los artistas hicieron un parón y aprovechamos para levantarnos e irnos (estábamos bastante cansados y habíamos cumplido). Pedí la cuenta y la respuesta me dejó helado. ¡26 euros! ¡Por 2 cervezas! Pues no, el caso es que me había cobrado 10 euros por las 2 cervezas y 16 euros por el concierto. WTF! Le dije que cómo iba a ser eso, a lo cual respondió que cada entrada valía 8 euros. Así que esa noche me gasté 26 euros en algo que fuimos invitados y no teníamos ganas de ir.
Recapitulando: el local era muy antiguo, el equipo de sonido no era gran cosa, estábamos en un segundo piso bastante apretados, no ponía en ningún lado del local que el concierto costaba algo e incluso no había cartas con los precios de las bebidas (podía haberme cobrado lo que quisiera) y para terminar cobran la "entrada" a la "salida". A esto le llamo yo un timo en toda regla sobretodo habiendo otras salas infinitamente mejores y donde la entrada es más barata (ya que incluye copa). Por supuesto no fuí el único, el señor que estaba delante mía se quedó pálido cuando fue a invitar a sus 9 acompañantes y la factura pasaba de 45 euros a ¡113 euros! (más o menos) Una mala experiencia en una sala muy pobre donde engañan a la entrada y abusan con los precios por la localización del sitio. Lástima: la programación estaba bien.












