Con el objetivo de acabar con más de medio siglo de violencia entre Israel y Palestina, se levantó un muro de hormigón de 8 metros de altura, con alambradas y trincheras. El aspecto de esa zona es sin lugar a duda el de una cárcel. Este muro frío y gris está siendo ilustrado por Bansky, un artista callejero del que ya hablamos una vez en su momento, que mediante su arte realiza duras críticas.
Sus dibujos ponen color a un llanto, levantan una sonrisa en un día gris y dan la esperanza que algún día ese muro desaparezca y con él todos los conflictos y luchas sin sentido.
















