El pasado 7, 8 y 9 de mayo estuve en el Gran Premio de Fórmula 1 en Montmeló junto a Dulce. Yo no soy fanático de la Fórmula 1, fue mi regalo de cumpleaños para ella, y la verdad es que lo viví con muchísima intensidad. Fue una experiencia espectacular y el detonante para engancharme definitivamente.
Fueron tres días agotadores, de caminatas, madrugones y nervios pero merecieron la pena. Con esta entrada me gustaría transmitir algunas cosas que viví y aprendí durante esos días, y que sirvan como consejos o motivación para aquellos que estén pensando asistir a próximos Gran Premios.
Tres días de Gran Premio
Fuimos con el abono de tres días y no me arrepiento en absoluto. Aunque el tercer día es el día de la competición, lleno absoluto, en los días previos puedes hacer cosas que en competición no. Por ejemplo, el primer día (día de entrenamiento) el acceso a cualquier área era libre y pudimos recorrer todas las gradas a nuestro antojo y según la parte de la carrera en la que estábamos. Al comienzo estuvimos en la recta de salida y vimos toda la actividad del paddock, cómo se preparaban los pilots y cómo salían.
Luego fuimos recorriendo todo el circuito, grada por grada, parando en cada una para ver un trozo de carrera y sacar fotos desde distintos ángulos. Finalmente acabamos en nuestra grada, sentados y con un refresco para ver las últimas vueltas.
El segundo día, día de clasificación que define la posición en la que saldrán los pilotos en la competición, era muy parecido al tercero en cuanto a restricciones pero con la mitad de personas. Si querías comprar artículos de cualquier escudería podías hacerlo y además podías ver las necesidades que ibas a tener el día clave: desde una radio o una aplicación de iPhone para seguir en todo momento la carrera hasta gorras o gafas de sol para soportar la actividad constante del señor Lorenzo. Y finalmente hacer migas con la gente que tienes a tu alrededor para el día de la competición poder comentar la carrera, aplaudir a De La Rosa e insultar a Hamilton. Un clásico
Finalmente el día de la competición, emoción pura y dura. Nada más llegar al circuito sientas las vibraciones, no sólo de las carreras anteriores sino de la pasión que mueve a todo el mundo. La carrera se vive con una intensidad fuera de serie. Los previos los pone la Patrulla Águila y luego sin perder detalle, con un ojo puesto en la pista y otro en la pantalla gigante que muestra el orden de la carrera, todo son comentarios y elucubraciones sobre lo que va a pasar. Hay que vivirlo.
Elige bien tu grada
Algo clave para poder disfrutar del Gran Premio es elegir la grada correcta. Al comprar los abonos, estudié junto con Miguel los mejores asientos calidad/precio. Finalmente nos decantamos por la grada B por diferentes motivos:
- Tienen un rango de visión muy amplio, desde una recta entrando por la derecha, dos curvas (una de ella gigantesca), hasta la recta de la izquierda.
- Hay una curva muy pronunciada que obliga a los pilotos a frenar casi a cero y así se pueden ver perfectamente. Un fallo muy común es coger unos asientos en una recta donde el tiempo que pasas viendo a los pilotos es de una fracción de segundo.
- Hay una televisión gigante a la derecha de la misma, algo fundamental para seguir la clasificación y los incidentes que ocurren en la carrera.
Acertamos de pleno. El día que saltamos de grada en grada sólo vimos otra que podía llegar a ser tan completa como la nuestra: la Grada D. Aunque tenía menos rango de visión, poseía una chicane que obligaba a los pilotos a frenar y la grada estaba mucho más cerca de la pista que la nuestra. Aún así, si vuelvo a comprar entradas escogería la misma grada y lo más alto posible.
La experiencia es un grado
Hay muchas cosas que de primeras puedes llegar a pensar que vas a necesitar en un Gran Premio pero hay otras que sólo las descubres con la experiencia de haber asistido:

- Tapones para el ruido. Lo primero que me llamó la atención cuando estuve el primer día fue el ruido que desprenden los coches de Fórmula 1. ¡Es mucho más alto de lo que esperaba! Sobretodo el día de la final, donde salen todos al mismo tiempo. Por eso es indispensable tener unos tapones (puedes comprarlos dentro del circuito, cuestan 4€).
- Polo con cuello. Parece una tontería pero además del bronceador o protector solar, la segunda cosa indispensable es un polo con cuello. ¿Por qué? Pues para cubrirte la nuca, punto débil donde los haya en el que no parará de incidir el sol de forma directa.
- Madrugar. El Gran Premio de Fórmula 1 se organiza en Montmeló. Nosotros nos quedamos en la zona Universitaria para aprovechar las tardes-noches después de las carreras en Barcelona y porque estaba muy bien comunicado para coger el cercanías hasta Montmeló. Una vez te bajas del cercanías tienes que caminar unos 20-25 minutos hasta llegar al circuito y una vez allí otros 10-15 minutos hasta llegar a tu grada. Para llegar bien, sin apretones ni metiéndote en una peregrinación infinita, es muy importante madrugar y llegar con mucha antelación, por ejemplo dos horas antes del comienzo de la carrera.
- Radio o Internet. Algo necesario es tener una radio o conexión a Internet para seguir la carrera, ya que tienes una visión bastante limitada de todo lo que ocurre en el circuito y sin eso te pierdes. Es el complemento ideal para poder vivir la competición de una forma completa.
- Precios prohibitivos. Algo que hicimos muy bien fue llevar la comida y las botellas de agua en vez de comprarlas dentro del circuito o en sus alrededores. Los precios son absurdos: un Calipo 4€, un refresco 5€…
Paddock
Algo con lo que me quedé con muchas ganas fue tener acceso al paddock, sobretodo por Dulce. Por mi parte, tenía ilusión de poder entrar para sacar fotos de cerca a los pilotos y a los coches, y aunque estuve a punto de conseguir unos pases, finalmente no pude ser. Excusa para volver otra vez y a ver si para próximos premios consigo me nos hagan un hueco entre los mecánicos
Conclusión
Sin ser un fanático ni un experto de la Fórmula 1, me pareció una experiencia espectacular. No es comparable a un partido de tenis o de fútbol en el que ves toda la acción que se lleva a cabo, es cierto que en este caso en la televisión te enteras de todo mucho mejor, pero la pasión con la que se viven las cosas, la complicidad de todos los espectadores y todo lo que gira alrededor de “comentar la jugada” tiene un punto especial. Una experiencia diga de ser vivida.