¿Cómo cavaron estos túneles los soldados? Esta simple pregunta formulada entre los restos de lo que una vez fue la resistencia de Iwo Jima bastó para rebuscar en el recuerdo y reconstruir la batalla que una vez tomó parte entre Japoneses y Norteamericanos durante la Segunda Guerra Mundial.

Cartas desde Iwo Jima es un largometraje que completa a Banderas de nuestros padres y que juntos constituyen una obra sin precedentes que muestra la batalla de Iwo Jima desde ambos bandos, cada uno con sus propios actores y en su propia lengua.

La moneda siempre tiene dos caras pero en esta historia hay una cara más oculta, menos conocida. Siempre nos referimos a ellos como “el bando enemigo”, son rostros borrosos, fríos, sin una historia a sus espaldas y que empuñan armas disparando a matar sin ningún motivo aparente. Cartas desde Iwo Jima nos brinda la posibilidad de luchar junto al bando Japonés viviendo sus miedos, echando de menos sus familias y sintiendo su lucha interna entre el honor de morir por el Imperio del Sol Naciente o vivir por lo que dicta cada latido de nuestro corazón.

Cartas desde Iwo Jima posee dos características que le convierten en una obra maestra del cine bélico: el tono poético y místico que envuelve las batallas más sangrientas y los momentos más desoladores transmitiendo una perfecta armonía con la cultura oriental basada en el honor y la disciplina; y el enfoque humano que otorga a algunos de los soldados con una serie de magistrales flashbacks dejando al desnudo sus sueños y temores: Kuribayashi, general y escultor de toda la batalla, aterriza en una muerte segura donde lucha contra las cartas de su mujer y los recuerdos de su estancia en Estados Unidos para seguir al frente de sus soldados; o Saigo, un sencillo panadero que fue arrastrado a la guerra donde no sabe ni empuñar un arma y sólo desea ver la cara de su hijo que aún no conoce.

Los ingredientes esenciales están muy usados: la relatividad de la palabra patria, el sinsentido de una guerra, la muerte de muchos por el capricho de unos pocos, el suicidio absurdo y purificador… Pero este enfoque muestra una perspectiva nueva de una historia conocida, difumina la clara diferencia entre “buenos y malos” relatando una historia para cada uno de los soldados del bando Japonés. Además supone una dura crítica hacia la guerra y un homenaje a todas las vidas marchitas, que plasmaron sus sueños y aspiraciones en un puñado de cartas enterradas… Las cartas de Iwo Jima.

David Alayón (11/05/07)

Crítica finalista en el X Concurso de Críticas de Cine de La Guía del Ocio


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