









Banderas juega a ser poeta detrás de una cámara... Intenta crear una película metafísica, filosófica, caótica, independiente... Y fracasa en su intento de una forma estrepitosa.
A lo largo de ella navegan palabras pomposas e infladas pero totalmente vacías; usa una infinidad de recursos de grabación como el de ralentizar una imagen, dando énfasis a ese instante... Pero abusa tanto de él que TODO se enfatiza y la película pasa a ser un anuncio de colonia de hora y media.
Es cierto que hay escenas de mucha belleza, estremecedoras y abstractas, nada nuevo bajo el sol... el ejemplo más claro Lynch; pero que se destrozan por la falta de fondo, lo pretenciosas que son y por la voz narrante de Fran Perea, que no tiene nada de fuerza.
"El camino de los ingleses" es una vía de escape, el camino hacia un sueño... O eso es lo que nos dicen a mí sólo me pareció una calle...
La escena con la que comienza la película es con la que termina... No viene a cuento pero debe ser que está de moda eso de "empezar por el final"... El final me parece bueno, caótico y dantesco... pero previsible y forzado. Poco a poco hueles como las diversas historias se van encaminando a un agujero. Mientras llegan a él ves como toda la película conspira para alcanzar ese final y cuando lo alcanza no te sorprende, no te conmueve... INDIFERENCIA
Lenta, previsible, pretenciosa e indiferente son mis definiciones de "El camino de los ingleses". Lo peor de todo es que se puede ver a que quiere llegar Banderas y cómo se queda en un "quiero y no puedo".
David John (25/12/06)
