Sublime baile en el que el drama y el suspense van de la mano. Con un desarrollo que por momentos es lento y puede que repetitivo pero donde siempre relucen instantes que son verdaderas joyas.

La película se desarrolla en 1984 durante la antigua República Democrática Alemana donde la Stasi (policía secreta del régimen comunista) tenía como objetivo “saber todo” sobre los otros, aquellos que no son del partido pero sí simpatizantes de él. Gerd Wiesler, un capitan de la Stasi y uno de los hombres más metódicos y competentes de esta, ha sido el encargado de realizar interrogatorios durante toda su vida y en la actualidad da clase en el partido. Frío y calculador es implacable y siempre consigue sonsacar la que desea de un sospechoso. Echa de menos las escuchas y el espionaje y ve su oportunidad de volver a la acción cuando entra en escena un novelista simpatizante del partido con aires sospechosos que a su vez tiene una aventura con una actriz de teatro.

Comienza su misión: saber todo sobre ese novelista. Prepara los micrófonos y empieza a escuchar. Pero algo es diferente, algo de ese novelista, algo de la actriz, algo de ese ambiente rebelde y libre en el que viven consigue que Wiesler dude sobre sus creencias. Se tambalean los pilares básicos donde se sustentan su fe y fidelidad en el partido. Está escuchando la vida que nunca tuvo y que comienza a soñar con tener, la vida de los otros.

La evolución que sufre el personaje es impresionante. El actor que lo encarna, Ulrich Mühe, la plasma a la perfección. Su frialdad y soledad poco a poco se van derritiendo; su mente calculadora y cuadriculada comienza a sentir la “compasión” hasta el punto de arriesgar su vida por los que solía condenar.

De la escasa banda sonora de la película se puede encontrar “La Appassionata”, bellísima obra de Beethoven y que estremeció al mismo Lenin que dijo: “Si la sigo escuchando no termino la revolución”.

La descripción de la sociedad alemana de la antigua república es espectacular, una sociedad controlada, podrida desde dentro, controlada en la que debes obedecer a ciegas al partido, corrupta. El final es de lo mejor de la película. Sobrio e intenso. Deja a cada espectador con una sonrisa y una lágrima recorriendo la mejilla.

David Alayón (18/03/07)


Cerrar
Enviar por Correo