La verdad es que el título de este post es algo comercial y no es totalmente cierto ya que el viaje ha estado genial, cumpliendo lo que buscábamos: desconectar, sol y playa. Lo que sí es cierto es que el comienzo del viaje fue uno de los más desastrosos de mi vida, hasta el punto de pensar que estaba viviendo una cámara oculta. Este viaje fue mi regalo para mi niña, tanto por su cumpleaños como por los cuatro años y medio que llevamos juntos (11 y 12 de agosto, respectivamente). Menos mal que sólo fue el comienzo y que luego todo salió a pedir de boca.

Salimos muy temprano del aeropuerto de Madrid con destino Fuerteventura y por supuesto el avión llevaba más de una hora de retraso. Nos lo tomamos con filosofía y esperamos. Al entrar en el avión nos dimos cuenta que entre el 29C y el 29D nos separaba un pasillo pero bueno, íbamos a pasar la mayor parte del trayecto durmiendo así que… Después de un vuelo algo movidito llegamos al aeropuerto de Fuerteventura. Estuvimos esperando las maletas alrededor de una hora y cuando dudamos si ir al mostrador de Air Europa salieron. ¡Menos mal!
Cogimos un taxi hasta el hotel Elba Sara. Lo habíamos elegido por su posición privilegiada de la playa y sus instalaciones. Llegamos sin ningún problema al hotel, que era precioso, pero al hacer el check-in la chica puso una cara muy rara. Nos dijo que la reserva había sido desviada a otro hotel y que nos lo habían tenido que notificar. El caso es que no nos lo habían notificado y para más inri habíamos llamado el día anterior y nos confirmaron que la reserva estaba perfectamente.
La chica se quedó algo pillada pero muy decidida nos dijo donde estaba el otro hotel, que era de categoría superior con 5 estrellas gran lujo, y empezó a llamar a un taxi. Nos pusimos algo serios y le dijimos que esto no podía ser, habíamos reservado este hotel por su posición y no por sus instalaciones por lo que nos daba igual que fuera de cuatro o cinco estrellas. Mandamos a buscar al encargado. Después de explicarle largo y tendido que no pensábamos movernos de ahí empezó a llamar y a buscar habitaciones pero nos dijo que todas estaban ocupadas, que era imposible. Fue entonces el momento de la oferta: nos ofreció ir al hotel de categoría superior, subir de tener desayuno a media pensión, pagarnos los taxis de ida y venida del hotel a la playa (siempre que no fuera en horario de guaguas) y un día de spa.
No muy convencidos aceptamos con la idea de ver el hotel “gran lujo” y juzgar con conocimiento de causa. El hotel Elba Golf Palace estaba a cinco minutos en taxi. Cuando llegamos nos encontramos un hotel gigante al estilo “casa canaria” con patio interior y balcones, que probablemente databan de principios del siglo XVII. Las chicas de la entrada fueron super amables con nosotros y rápidamente lo tuvieron todo listo para instalarnos. Subimos a la habitación y nada más entrar en ella nos abofeteó un olor a cerrado enorme. Fui a abrir el ventanal cuando me encontré una cucaracha pegada a la cortina y otra en el suelo. Después de pegar un salto, con su berrido correspondiente, pude observar como esa habitación efectivamente tenía vistas al campo de golf y a la playa… ¡con prismáticos!
Indignados cogimos las maletas y bajamos a recepción de nuevo, pero el ascensor estaba jodido justo en nuestro piso así que tuvimos que arrastrar las maletas por las escaleras. Nos inventamos la milonga de que a Marina, mi niña, le había dado un ataque de ansiedad por el trajeteo y por ver que esto no era por lo que habíamos pagado. Tanto ella como yo trabajábamos TODO el año sin descanso y por unos días que nos cogemos nos hacen esto… xD Nos pasaron rápidamente con el encargado del primer hotel quien, curiosa y mágicamente, nos comentó que había una habitación libre, una “salida inesperada”. Salimos del “gran lujo” por una “puerta giratorio manual” y bajamos como balas al Elba Sara. Con un calor de narices y mucho sueño hicimos el check-in y, aunque tuvimos un problema con la tarjeta al pagar, no les funcionaba el datáfono… durante tres días, pasamos de todo y de todos, por fin conseguimos desconectar y disfrutar de un viaje increíble.
He recibido varios mails y comentarios preguntándome qué pasa con Pisito, que no se actualiza. La verdad es que no he puesto nada ya que voy actualizando mi situación en mi Twitter (que pueden seguir además en la portada de Pisito o por RSS) pero la verdad es que tendría que haberlo hecho. No creo que vaya a actualizar más hasta el 20 de agosto porque no tendré conexión a Internet (excepto por el 3G del iPhone que usaré para actualizar Twitter). Eso sí: retomaré Pisito con muchísima fuerza y novedades, metiéndome de lleno en categorías como “Padre de Familia”, “Cómo funciona” o “Ciencia”, además de las habituales. Después del salto algunas fotillos del viaje:
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