Café Berlín, un gran timo
27 mar 2008
Este pasado martes 25 de Marzo fuímos invitados directamente por la artista, en este caso Irene Shams, al Café Berlín para escucharla cantar. El caso es que empezaba tarde, era martes pero bueno… ¡Era una invitación! Finalmente fuímos. Al llegar al lugar, paso por ahí todos los días y no sabía que estaba, nos encontramos con que la “sala” era un segundo piso y en un sitio bastante antiguo.

Nos recibió un puerta que nos dejó pasar libremente. Subimos las escaleras y nos encontramos con una “sala” muy pequeña (cabríamos 30 personas y pegadísimas al escenario) y bastante cutrilla. Tenía un aire antiguo, una historia, que le daba un toque especial, magia que se desvaneció en un segundo. Nada más entrar saludamos a la cantante, nos presentamos y nos sentamos en primera fila. Pedimos unas cervezas y al poco tiempo empezó a cantar Irene Shams acompañada por Horacio Icasto al piano. La verdad es que la chica tiene muy buena voz pero no sé si sería por el repertorio que utilizó o el equipo de sonido del lugar pero no me transmitió casi nada. Eso sí, me encantó ver a Horacio tocando el piano. ¡Todo un maestro!

Las cervezas llegaron casi a mitad de la actuación. Los artistas hicieron un parón y aprovechamos para levantarnos e irnos (estábamos bastante cansados y habíamos cumplido). Pedí la cuenta y la respuesta me dejó helado. ¡26 euros! ¡Por 2 cervezas! Pues no, el caso es que me había cobrado 10 euros por las 2 cervezas y 16 euros por el concierto. WTF! Le dije que cómo iba a ser eso, a lo cual respondió que cada entrada valía 8 euros. Así que esa noche me gasté 26 euros en algo que fuimos invitados y no teníamos ganas de ir.
Recapitulando: el local era muy antiguo, el equipo de sonido no era gran cosa, estábamos en un segundo piso bastante apretados, no ponía en ningún lado del local que el concierto costaba algo e incluso no había cartas con los precios de las bebidas (podía haberme cobrado lo que quisiera) y para terminar cobran la “entrada” a la “salida”. A esto le llamo yo un timo en toda regla sobretodo habiendo otras salas infinitamente mejores y donde la entrada es más barata (ya que incluye copa). Por supuesto no fuí el único, el señor que estaba delante mía se quedó pálido cuando fue a invitar a sus 9 acompañantes y la factura pasaba de 45 euros a ¡113 euros! (más o menos) Una mala experiencia en una sala muy pobre donde engañan a la entrada y abusan con los precios por la localización del sitio. Lástima: la programación estaba bien.



































Bien. No dudo que Café Berlin sea un entrañable y reconocido rincón de Jazz tan necesario como gratificante pero, por favor, que su protocolo esté a la altura de su música: Las entradas se cobran logicamente en la entrada, no en la salida. Es un pacto comercial: yo te digo cuanto vale entrar y si quieres y puedes pagar entras y sino no.
El gerente del local deberia hacerse eco de esta denuncia y apresurarse en regular la situación. Tan justo como el Jazz.
A ver soy el gerente de El Berlin. Todos los clubes de jazz de Madrid cobramos suplemento. No a la entrada. Nos parece de mal gusto cobrar a la entrada y siempre siempre informamos cuando nuestros clientes llegan al piso de arriba. Siempre informamos del precio. El Berlin Jazz Café es un Club de jazz no es una discoteca. Un abrazo a todos y seguir asi que dais mucha publicidad al Club. Un saludo a todos
Hola Carlos,
Gracias por el comentario. A mí lo que me parece de mal gusto es encontrarme con el suplemento sin saberlo. No me importa pagarlo, pero sabiéndolo.
Sé que no es una discoteca pero todos los sitios de ocio/música en directo que conozco tienen como mínimo un cartel por fuera indicando su coste, o sino en la carta. ¿Cobran suplemento si no pides nada? ¿Puedes escuchar el concierto y no pedir nada? Son cosas que deberían explicar y viendo los comentarios de este post no es que haya sido un despiste que a nosotros no nos lo dijeran, sino que casi parece una norma. Creo que queda demostrado que el “siempre” no es absoluto.
Esta entrada tiene muchos meses y pensé que para entonces ya habríais cambiado pero se ve que no… Una lástima.
Hola Carlos, tanto gusto conocer al gerente de El Berlín un saludo y, perdona que te contradiga, pero que no te parezca de mal gusto cobrar por la entrada. Hoy en dia todo se paga y el Jazz no va a ser menos. Y de existir un “buen gusto” en las formas comerciales este es, sin lugar a dudas, la traspariencia.
hola Marx, la transparencia es la clave de todo. Nosotros ponemos un cartel abajo con el suplemento. Y cuando llegas arriba Tania, que es una maravillosa persona, te indica también el suplemento. Y tenemos el suplemento en la web. Y sale el suplemento en la prensa. A ver, si cobramos a la entrada os quedáis tranquilos???. La ultima vez lo hicimos resulta que se nos ofendió mucha gente por quererles cobrar a la entrada. Pero que mas da al a entrada o después???. Lo importante es que tenemos que pagar a los músicos y necesitamos vuestro apoyo, porque estos clubes no dan dinero. Es pura pasión por el jazz. Insisto ya no sabemos que queréis si antes o después o no cobrar o cobrar menos o cobrar poco. Si nos ayudáis entenderemos mejor que hacer, pero como no pongamos carteles de neón no sabemos ya que hacer.
Como vas a escuchar el concierto y no pedir una copa!!! El Berlin no es del Ayuntamiento. Como vas ir a una bar y sentarte y no pedir nada!! Y como mantenemos un local tan bonito como el Berlin???? El suplemento paga a los músicos. Si no pagas suplemento como pagamos a los músicos???. Por favor sed razonables. Un abrazo.
@Carlos
Desde que escribí esta entrada no he vuelto a pasar por el Café Berlín así que no te puedo hablar del ahora pero sí que lo puedo hacer del “ayer”. Cuando yo fui no se anunciaba ni en la puerta, ni al subir, sólo al salir.
En todos los sitios donde hay un suplemento se indica claramente, desde suplemento de terraza en los restaurantes hasta pagar por entrar en las discotecas. No digo que lo cobres en la puerta sino que se vea claramente.
¿Puedes entrar en el Café Berlín, escuchar un concierto sin pedir nada y luego irte sin desembolsar un euro? En base a la respuesta a esta pregunta ya tienes la forma de actuar. Si no se puede pues tendrás que cobrar entrada porque el suplemento no va con la bebida sino con la entrada, a no ser que indiques que es obligatorio consumir pero entonces para eso pones “entrada+ copa” El en caso que sí se pueda pues cuando se acerque el camarero a recoger el pedido que comente “que sepan que las bebidas tienen un suplemento de x euros”. Y ya está.
Ya te digo, no sé si esto se hará ahora pero te aseguro que en la fecha de este post no. Si es así bravo y mucha suerte.Un abrazo
Cobrar a la entrada o cobrar a la salida…. Hagas lo q hagas siempre habra quien critique, pero como gerente obras lo que consideras mejor para tus clientes, o para tu negocio, o para una mezcla de ambos.
Desde mi punto de vista cobrar entrada es la opción lógica y trasparente, mucho mas justa que un sablazo posterior en la barra porque, por extraño q te parezca, tienes muchos clientes que no se leen las condiciones de entrada ni en la web, ni en la prensa, ni en el cartelito de entrada.
Claro está que una entrada aparentemente gratuita siempre es más apetecible, y a nadie se le escapa que no es ya una cuestión de “buen gusto” sino de “buen marketing”, almenos a corto plazo, porque a largo plazo personas como Carlos o un servidor pueden aborrecer las formas.
De verdad creerme, seguiremos informando, poniendo carteles, y siendo transparentes… Pero nos sigue pareciendo muy mal cobrar en la entrada en un club de jazz. Estoy de acuerdo con que hay que informar Pero nosotros lo hacemos!!!!!. Apoyarnos por favor, porque el Berlín es un club que no hay que perder. Pero os pido que vayáis, y si no os gusta algo me llaméis o habléis conmigo o con Tania, y lo mejoraremos. Gracias por vuestros comentarios. Un abrazo hermanos
A ver…mira que es cansina esta conversación
Podéis escusaros con que “ahora habrá cambiado pero es que yo te hablo de ayer y no de hoy”.
Yo fui a ese concierto (que por cierto me encantó) y antes incluso de sentarnos en la mesa SE NOS ACERCÓ EL CAMARERO Y NOS AVISÓ DE QUE LAS BEBIDAS TENÍAN SUPLEMENTO.
Luego “ayer” si que avisaban y si a ti no te avisaron fue por lo que fuera. A lo mejor fuiste muy directo a sentarte y la impresión que diste fue que YA SABÍAS LO DEL SUPLEMENTO.
Me parece que en estos comentarios se ha opinado demasiado libremente porque no soy la primera que dice aquí que en ESE MISMO CONCIERTO se le avisó previamente del suplemento.
Ánimo Carlos. Hay cosas que no tienen precio. El Berlín debería ser eterno y, por lo que yo he visto al visitarlo, para mantener vivo semejante lugar estaréis pasando dificultades y os doy la enhorabuena por seguir consiguiéndolo. Es absurdo pretender entrar en un sitio así y sentarse gratis sin consumir… Nadie se escandaliza por pagar 80 euros en cualquiera de los infinitos restaurantes-templos de la sobrasada reconstruída a la reducción cremosa de escama verde de langosta sobre su jugo de cilantro.
Si la confusión reside en una información insuficiente o inadecuada en la entrada, entonces eso es fácil de resolver… para evitar que nadie salga de allí con mal sabor de boca. No olvidemos que estamos en un país donde un eslógan como “¡YO NO SOY TONTO!” hace furor, porque pensamos que Luis Candelas anda acechando en cualquier rincón.
Hola Eusebio
Gracia, de verdad que intentamos mantener un Club que es un baluarte de la cultura musical de Madrid, peor tan poco rentable (o nada) que tus palabras animan. Ya he dicho que todo se lo llevan los músicos con su increíble trabajo, los profesionales que hacen tan buena labor, y la renta del local. NO queda nada,mas bien hay que poner mensualmente. Pero ahí estamos. Y las palabras tuyas animan, hacen que merezca la pena tanto sacrificio. NO es malo ganar dinero con un negocio, pero este no es el caso. Yo me dedico a la ciencia, por eso me permito este lujo. Feliz Año a todos los del Foro. Gracias por pagar por el talento de los músicos. Ellos lo necesitan, y nosotros necesitamos que vengáis, para mantener esta calidad alta. De corazón Gracias.Y EL BERLIN NO ES UN TIMO !!!!!!!!
Viva el Berlin Jazz Cafe.
Vivan todos y cada uno de los músicos que han actuado en su escenario.
Y sobretodo viva la pasión por la música de su gerente, que le ha permitido alcanzar un sueño cuyo objetivo es, lejos de la recaudación, difundir y acercarnos el jazz al resto.
Un abrazo y mucho ánimo.
Estimado David, y demás contertulios.
El problema no es si se cobra o no se cobra. El problema ni siquiera es, respetado Carlos, si se cobra en la entrada o en la barra, o en la mesa, porque te parezca más o menos “bonito o feo”, hacerlo de una u otra forma.
El problema es cuando tienes que justificar o “maquillar” el justísimo y necesario hecho del cobro, porque, en el fondo, los contenidos y/o sus costes, no se corresponden sincera, plena y justamente ni con las espectativas del publico en general, ni con las aportaciones económicas extra y esporádicas del público no habitual convocado de forma puntual. Esto incluye a esa parte del público que, como el caso de David, no sabía muy bien dónde iba, ni qué podría esperar…
Quizá un trato distinto, una atención puntual, una explicación a tiempo, un saludo cordial, una pregunta real y sinceramente amable, un interés entregado por aquellos que van a “tu casa” (tu club) para participar de aquello que amas, un recibimiento caluroso y no invasivo de aquel que notas ser “nuevo” entre los tuyos (estos locales se nutren fundamentalomente de caras conocidas que permanecen fieles a un estilo…), pues a lo mejor, lejos de leer hoy quejas en este blog, se habrían leído alabanzas a la que fue, la verdadera y única grandeza del que se ganó el apelatuivo de “legendario”… El que fue “dulce y excesivo” en todos sus aspectos. Amado y… temido: enorme Café Berlín.
Mis queridos contertulios: si hay algo que no puede comprarse con dinero, equipamiento, manuales de buena conducta, guiones de cine, o argumentos varios… es el alma de las cosas hechas con amor infinito.
El Café Berlín es un local antiguo ya. Pero en todas sus décadas de vigencia de licencia para realizar espectáculos (entre otros, por supuesto, la música en directo), sólo un corazón (que eran dos), llenó sus muros, escenario y mesas de grandeza de espíritu, infinito amor por la creación y la creatividad en todas sus posibles manifestaciones, y por encima de todo… amor a la libertad (por supuesto, con la consiguiente y correspondiente tolerancia a defectillos de todo tipo y calibre, excesos diversos, y “granos en el culo”, como los que tenemos todos, de lo más variopintos, originales e incordiosos.
Hay precios que se pagan con alegre satisfacción… incluso si no sabes muy bien a dónde vas, ni qué vas a encontrarte. Si recibes algo realmente bueno, todo el mundo sale contento.
Y hay otros que se paqan a regañadientes, por sentido común y respeto a las bases de una convivencia civilizada… Pero “una y no más, Santo Tomás”!
¿Me equivoco?
Un abrazo enorme a todos, sobre todo para aquellos que saben rectificar a tiempo (o tarde, también…), cuando se equivocan.
Bueno queridos contertulios el Café Berlín llega su fin. Hemos tanto “cobrado en entradas y suplementos ” que nos hemos hecho multimillonarios. Lejos de la retórica fácil, hemos intentado 4 años hacer un buen club con buen ambiente y buen jazz. No sé si puede ser admisible, querido AMZ, que toquen grandes músicos por un caché fijo inamovible y sin riesgo, con la ” consiguiente y correspondiente tolerancia a defectillos de todo tipo y calibre, excesos diversos, y “granos en el culo”. Es bonito pensar así: Pero la REALIDAD a la que te refieres en el antiguo Cafe Berlín es aceptar un ambiente de drogas y “defectillos” con tal de respirar la libertad de la música el jazz. Sinceramente esta visión es una enrome tontería cuando puedes tener a la policía detrás tuyo y, sobre todo, odias profundamente las drogas. Para ser progresista en este sentido recomiendo que se afilien alguna asociación tonta de esas de transformismo cultural avanzado, de los que la critica modernista y progre solo es la manifestación de un rencor desconocido. Parece intelectual hablar de estos “defectillos admisibles”, pero el hecho es que las putas drogas se han llevado a grandes amigos de esta vida y nos han quitado a los mejores músicos de jazz que ha dado al historia. Esa relación proporcional entre el jazz y la buena droga es falsa y retórica. Las drogas nunca serán “defectillos admisibles”.
Hasta siempre queridos amigos del Café Berlín.. y cuando alguno de vosotros os animéis a gastaros lo que nosotros nos hemos gastado en el Café Berlín por amor al jazz en vivo en estos 4 años, y que hayáis sido perseguidos por la SGAE, y soportéis el canon de basura, etc. hablamos. Esto si son “defectillos inadmisibles”. Un abrazo
Lo que es inadmisible es que la SGAE persiga a los bares, que nadie quiera pagar lo que toma o lo que ve, que los impuestos suban y suban y nunca bajen, porque los artistas cobran. ¿Un concierto con cuatro músicos en vivo, en dos pases por dieciséis euros copa incluida? ¿Dónde vais a encontrar eso si no es en un lugar como el Berlín? El Central cobra 10 u 11 euros de suplemento, más la copa. Por ver música en vivo me parece razonable, y más disfrutable que un concierto en un estadio, a mogollón, por 80 euros la entrada.
Espero que el Berlín tenga otra oportunidad o nos dejarán sin música en vivo.
Respetado Carlos, y demás contertulios. ¿Quién demonios ha dicho que los defectillos varios que menciono hablaran de las drogas?
He hecho referencia a excesos diversos, sí, entre los cuales, por supuesto, están también las diversas adicciones. ¿Pero sólo las drogas?
Y he hecho referencia a defectillos varios, entre los cuales podrían incluirse también los machacones y pernicios circunloquios interminables que un gran colocón pueden llegar a generar.
Pero, por favor, seamos sensatos. ¿Acaso no se conoce la bebida favorita de algún músico de jazz habitual de los circuitos madrileños (omito nombres)? ¿Qué me decís de los estados cuasi de trance de algunos virtuosos extranjeros mundialmente reconocidos (omito nombres)? ¿Y qué me dices de los omnipresentes cubatas de algún patriarca flamenco (sigo omitiendo nombres)? ¿Acaso nadie sabe que algún mundialmente conocido músico y compositor madrileño (sigo omitiendo nombres) dejó su politoxicomanía exacerbada porque el médico le “amenazó” con la más que probable “pena de muerte” si no paraba de una vez (amenaza posterior a su paso por el Berlín, y después de muchos, muchísimos años de consumo)?
Antes de apuntar a nadie con el dedo, hay que mirarse el ombligo propio… Si has hecho “caja” conviviendo con el vicio y los excesos, nadie dice que debas estar de acuerdo con él, ni alabarlo, pero de ahí a apuntar con el dedo a nadie… No sé… Quizá por eso el Berlín ya no abre más que 3 veces a la semana…
La libertad, bien entendida, es una palabra descomunalmente aterradora…
Y con lo de “defectillos y excesos varios”, me refería a muchas más cosas. El alma de un excéntrico creador se bate a diario con glorias y demonios varios. Y desde luego, no todos los demonios merodean alrededor de las drogas. Los hay que rondan el alcohol (que bien puede considerarse otra droga, ok, pero, Carlos, hoy tú también vendes alcohol, ¿no?), pero también la adicción al juego, al sexo, la mentira, la traición, el robo, la deslealtad, la envidia, el miedo, la imprudencia, la dejadez, la violencia, la frustración, la mediocridad…
Me parece genial que Carlos quiera desvincular el proceso creativo y la interpretación artística de algo tan ajeno a la música como la droga. Estoy completamente de acuerdo, en que lo uno nada tiene que ver con lo otro. Pero por razones que no voy a debatir aquí, es obvio que ambas realidades han compartido “escenario”, e intensos momentos en muchas y muy diversas ocasiones…
Sin embargo, en este aspecto, lo realmente lamentable, es la persecución y acoso inquisitorial y fiscal que tanto Carlos como Félix apuntais en vuestros comentarios. Sin meterme en camisas de once varas, a mí me hace mucha gracia ver hoy a los políticos y cargos de diversas instituciones públicas y privadas reaccionando escandalizados y con un puritanismo sobrecogedor ante asuntos como los que incumben a los tratados por la Sgae (derechos de autoría e interpretación), la policía (asuntos de drogas, ruidos, etc.), hacienda (impuestos, licencias, normativas, etc.)… Y es que a mí personalmente me hace mucha gracias, porque he visto drogarse a mansalva a los que hoy ejercen de inquisidores desde tronos políticos, he visto cobrar cuotas revolucionarias (ilegales por supuesto) por parte de cuerpos de la ley y el orden; he visto robar a aquellos que se supone que se dedican a recaudar y redistribuir los recursos por los que todos abonamos nuestras cuotas correspondientes en conceptos de impuestos; y he visto a maduros y admirados hombres del mundo del arte y de la política, avasallando sexualmente a jovencitas cuasi-adolescentes mientras, en otros ámbitos y ocasiones, jugaban el adorable papel de enamorados maridos y cariñosos padres de familia… Se torea mucho… Sí… Más de lo que un@ quisiera.
Y claro, con este panorama, a mí, es que ciertas cosas, me dan un poco la risa. Y eso que yo intento comportarme como un ser cívico, y al mismo tiempo, no dejar de ser compasiv@, que no permisiv@, con los “defectillos y granos en culo varios” a los que ya he apuntado antes.
¡En fin! Que se puede debatir eternamente acerca de todo, pero la realidad, amigos, es que la lucha, es diaria.
Un abrazo a todos.
AMZ
Hola, quería decir que El Café Berlín ha cambiado de dirección y esta publicidad nos perjudica. Debido a que ahora funcionamos de otra manera (nuevos precios y suplemento de actuación más baratos) esta entrada no hace justicia.
Nos gustaría que revisaseis el tema y podéis pasaros por el café cuando queráis por si queréis comprobarlo vosotros mismos.
Un saludo
Mmmm… Quien quiera que ha escrito ésto, no debe estar haciéndolo muy bien que digamos (a fecha de la entrada del último comentario, 2 de diciembre), ya que el propietario del Café Berlín (cuyo nombre omito, como siempre hago en cuestiones delicadas y en aras a mi discreción), está teniendo reuniones con posibles nuevos gestores. Me consta que nuestro amigo y contertulio Carlos, ya no es el gestor del local desde hace unas semanas. (Lo siento, Carlos. Espero de corazón que la vida te ofreca nuevas y buenas oportunidades). De la misma forma que me consta que en estos momentos se están programando actuaciones que, si bien en algunos casos son de una calidad incuestionable (pero sólo en algunos, cuidado…), en estos días se está haciendo de una forma caótica, discontinua, y poco profesional…
Me consta también que quien está haciendo estas programaciones en estos momentos fue una persona de reputación más que cuestionable, y que, por muy tolerante que fuera el Café Berlín en sus tiempos grandes, esta persona en cuestión (sigo omitiendo nombres), llevó las cosas a unos límites tan insoportables e insostenibles, que llegó a tener que ser expulsada del local… Sí amigos y contertulios: expulsada. Y mira que había gente excesiva en todas las formas y colores que uno pueda imaginarse… Pues ahí queda eso. Estad al tanto de las noticias, porque es posible que el Café Berlín sí reinicie una nueva etapa con nuevos gestores, pero me consta que no van a ser los que están a día de hoy (lunes 6 de diciembre de 2010).
Un abrazo a todos.
Suerte y animos a la nueva directiva. para cerrar este hilo deberias hablar con el propietario del blog pero personalmente creo q os hace publicidad.
Un saludo.
El hilo se cerró. La urraca duró unos 6 meses. No volverá.
Después de la urraca, apareció “Mister Millonetti”, con unos cócktails y dj’s que pueden estar muy bien, pero hay un problemilla… Este nuevo equipo, el de la cocktelería de José Alfredo, siguen (como los dos anteriores gestores) empeñados en usar la imagen de una “leyenda” que se generó en base a un concepto, machacando el concepto al mismo tiempo. Parece que, de la esencia de aquel legendario Berlín, quieren obtener los beneficios (los de la leyenda, que no es mito, por cierto, sino carne y hueso vivito y coleando), pero sólo a base de restregarse un poquito así, como de costado, a ver si de frotarse, se le pega a uno “ese perfume embriagador de leyenda”.
Por cierto, este último equipo, que apenas llevan funcionando desde diciembre de 2011, empezaron con una web muy maja, de diseño agradable y con la información bien accesible… Pero ya no tienen web. Si yo no conociera el Berlín… Otra vez en la “cuenta atrás”…
Estimado Marx.
El hilo se cerrará solo… ¿Sabes por qué? Porque cuando la urraca saquea el nido de una golondrina malherida y moribunda para robarle alguno de sus pollitos con el fin de devorarlo, obviamente lo hace a escondidas, a ser posible, asestándole un golpe mortal al de por sí debilitado guardián de su nido y crias (debilitado por una larga, extenuante, injusta y entregada lucha), y desde luego, la urraca jamás se detiene a intentar defenderse, sino que huye lo más rápido posible y sin que nadie la vea, aferrándose a un botín que, si bien tratará de esconderlo para que nadie se lo robe (piensa el ladrón que todos son de su condición), lo devorará a picotazos cuando esté sola, impasible ante la matanza, impasible ante la injusta barbarie (hay que apuntar que, esta urraca fue criada por aquella golondrina que la adoptó hace muchos años, en sus primeros vuelos; la crió junto a sus propios pollitos, esos que hoy la urraca intenta robar, abandonando a la tierna y confiada golondrina en estado de absoluta extenuación…).
Ya lo dice el refrán: cría cuervos, y te sacarán los ojos.
El hilo se romperá, Marx. Hace años que se rompió, y la urraca no intentará ni rehacerlo, ni rebatirlo, ni nada.
Huirá, desesperada, cobarde, hambrienta, y desconfiando de la mano que le dio de comer, la protegió y la enseñó a volar. De esa mano a la que no hace mucho trató de darle una descorazonadora puñalada por la espalda… pretendiendo nada menos que presenterse a sí misma como la legendaria golondrina que todo el mundo de sobra conoce. Desconfiando y escondiéndose de la mano cuyos ojos, hace tan sólo unos días, no fue capaz de mirar de frente, por saberse desmerecedora de una mirada tan noble.
Los que como tú, quizá no sepais con detalle las entrañas de la historia que te cuento, podeis percibir desde fuera una situación que en absoluto se corresponde con la verdad. Los que, como yo, conocemos al detalle los bajos fondos y las grandes glorias de una realidad (esta que nos ocupa), llamamos a las cosas por su nombre y ponemos el tono épico que corresponde a aquello que nos ha llenado o desgarrado el corazón. Pareces una persona sensata, Marx, así que, intuyo que entenderás a qué me refiero.
El hilo se rompe, Marx, desde luego. A la golondrina no le quedan ni fuerzas, ni ganas para rehacerlo. Y la urraca… Bueno, ya sabes que lo que hará.
Un abrazo.
Estuve en mayo de 2012 en el cafe Berlin para ver un concierto , y me cobraron en la entrada, antes de subir la escalera, luego arriba la cerveza estaba a 4 euros, como en cualquier bar de copas un viernes.
Si me hubieran cobrado a la salida seguro que hubiera estado disgustado, pero ahora el sitio me pareció muy bién (era la primera vez que iba)